Argentina Perdida

La muerte del secretario de Cristina ha generado una nueva grieta en nuestro país.
¿Porque? Porque hace muchos años, estamos inmersos en un sistema corrupto y falta de justicia.
Hoy todos formamos opiniones, periodistas, políticos oficialistas y opositores, y la gente común a través de sus redes sociales intervienen y detallan con exactitud lo ocurrido.

Según la justicia de Santa Cruz, el ex secretario de la ex presidenta se dejó seducir por un joven y cayó en la trampa de una organización que sólo pretendía sacarle dinero. Y que lo mataron en esas circunstancias. Con la crueldad que lo mataron. Sin que nos importe demasiado las razones de semejante crueldad, que implicó un sufrimiento largo para la víctima.
Pero si analizamos profundamente el tema, llegamos a la conclusión que deja de ser importante del cómo lo mataron, porque lo más importante es que nunca se hará justicia sobre su muerte. Porque Santa Cruz esta viciada de corrupción manejada desde hace muchos años por un sistema feudal que dio comienzo con el matrimonio Kirchner y que aún continúa. Lo que queda es al desnudo un modelo de provincia casi feudal, donde un grupo de familias muy chiquitas administran el poder desde hace 30 años de manera interrumpida. Y con una confusión espermática de los poderes.

La fiscal es la hija de la gobernadora. Y la gobernadora es la hermana de la ex presidenta. Y el juez que investiga la causa es un ex militante del partido de la ex presidenta y la gobernadora. Y el principal sospechoso es el nieto del escribano que legitimó la venta de miles de metros cuadrados del ex aeropuerto que vendió el ex presidente, esposo de la ex presidenta y actual vicepresidenta, que además, compró parte de esos terrenos a precio vil. Y claro, la víctima del crimen, no era ni más ni menos que el último secretario privado de la ex presidenta. Y además, la había denunciado en la justicia como arrepentido, contando el supuesto mecanismo de recaudación cash que tenía el ex presidente Néstor Kirchner, que sólo confiaba en su secretario, un tal Muñoz, que también se murió. ¿Se entiende?

¿Los jueces? son ex funcionarios, los fiscales hijos de los gobernadores, los abogados de las víctimas son, como en el caso de Gutiérrez, ex fiscales de la misma justicia en la que los gobiernos son dueños de las proposiciones, las designaciones y las aprobaciones de los pliegos de esos jueces?

No es un crimen más, es un crimen en El Calafate, en la tierra soñada del matrimonio mas poderoso y corrupto que tuvo la política Argentina. Es un crimen a un hombre multimillonario que se fue sin decir como acumulaba tanta fortuna y que además estaba imputado en la causa judicial mas bochornosa y que debía declarar cuando se elevara a juicio oral.

¿Cuántas dudas no? Pero supongamos que Cristina no tiene nada que ver con el crimen de Gutiérrez, ese ya no es el problema.

El problema es la Provincia, sus leyes, sus relaciones promiscuas, su sistema político, judicial, sus negocios ilegales, las mansiones que no se pueden justificar, los hoteles que se construyeron con plata que nadie explica de donde salió.

Por tal motivo es poco creíble lo resuelto por el juez, su apuro por cerrar el caso y no solo la justicia, sorpresivamente, la familia también.

Una provincia que tiene poco de democrática, donde todo se concentra en un grupo de familias que manejan los cuatro poderes, es muy difícil creerles.

Gutiérrez, un joven corrupto, muerto por la corrupción, y van....

Es lamentable y lo peor es que esto está avanzando en todo el territorio de nuestra querida Argentina Perdida.



Autor:Marcelo Maini

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